Vivir en el orden, de estilo a filosofía de vida

Vivir en el orden, de estilo a filosofía de vida

Para los escépticos, la tendencia a crear ambientes ordenados es una moda lucrativa que parece resolver falsos problemas. Para los todavía más descreídos, se trata de un remedio que el capitalismo ofrece para los inconvenientes que él mismo crea al fomentar el consumismo. Si, en cambio, se abandonan los prejuicios, asistir a un work shop en el que se brindan pistas y técnicas para aprovechar el hoy siempre escaso espacio habitable puede ser una experiencia fructífera.

Brenda Haines, creadora de @tuespacioorganizado, autora de Tu Espacio Organizado (Editorial Planeta, 2018) y responsable del curso de Organizador profesional de viviendas, oficinas y locales comerciales, que dicta en la Escuela Argentina de Negocios, es la referente nacional en esta materia.

Haines, que realiza talleres periódicamente en todo el país, pasó por Córdoba el 7 abril y dio dos capacitaciones en las que lo primero que sorprendió fue la convocatoria. Con la instalación elegida colmada –y asistentes que viajaron hasta 300 kilómetros para verla– ganó el escenario y oyentes no sólo con prácticas para prevenir el caos, sino también con reflexiones sobre la importancia de lograrlo para mejorar la calidad de vida.

¿Se considera una motivadora?
Creo que uno motiva a los demás con el ejemplo y el entusiasmo que le pone a las cosas. Vivir motivados es como vivir enamorados. Puede ser de nuestro trabajo, nuestra familia, nuestra casa o nuestros hobbies, entre tantas otras cosas. También podemos motivar desde la palabra: a todos nos hace bien leer o escuchar que se puede, que si le ponemos ganas a las cosas salen mucho mejor y, además, lo disfrutamos. Me gusta motivar a los demás, convencerlos de que depende de cada uno lograr lo que queremos y no de un milagro.

¿Es posible que el orden sea un mandato más para varones y mujeres sobreexigidos en su trabajo?
Eso depende de cómo nos lo tomamos, como todo. El orden es un hábito como cualquiera, que, una vez incorporado, hace que el día a día fluya muchísimo mejor. El orden ayuda a ahorrar tiempo y dinero, a tener conciencia de qué tenemos y qué no. Creo que el orden nos genera una disciplina en todos los ámbitos y, con más razón, si estamos sobreexigidos en nuestro trabajo, regresar a una casa ordenada -al finalizar la jornada-, será un bálsamo para nosotros.

“El orden es un hábito como cualquiera, que, una vez incorporado, hace que el día a día fluya muchísimo mejor”.

¿Desprenderse de lo que temporalmente no usamos podría ir en contra de un concepto ecológico de reciclaje?
No necesariamente porque si nos desprendemos de algo que está en buen estado y lo donamos, es probable que se utilice por mucho más tiempo. Si es algo que ya no sirve, tampoco tiene ningún sentido seguir conservándolo. La forma en que dispongamos de eso determinará su impacto ambiental.

¿Se trata de ganar lugar para seguir consumiendo?
No. Se trata de ganar lugar para vivir en un espacio más relajado y despojado, el cual nos ayuda visual, mental y espiritualmente. Siempre digo que el lujo no lo da el tamaño o el lugar, sino el espacio. Tener espacio para movernos, para ver con claridad, para apreciar lo que tenemos, nos invita a quedarnos y no al revés.¿Cuántas veces queremos escaparnos de un lugar porque nos abruma tanta cosa? El desorden pesa, y mucho. Pesa en nuestra cabeza y ocupa mucho lugar.

“Siempre digo que el lujo no lo da el tamaño o el lugar, sino el espacio”.

¿El desarrollo de técnicas de aprovechamiento de espacio es una forma de hacer posible la vida en espacios cada vez más reducidos, como sucede en Japón?
Sí, definitivamente. Cuanto más acotado el espacio, más ordenados y organizados debemos ser. El orden nos ayuda a aprovechar mejor los lugares de guardado y cada metro del que disponemos. Somos nosotros los que tenemos que adecuarnos al espacio en el que vivimos y darles a las cosas el lugar correcto. Descartar lo que no usamos, agrupar por categorías y no dejar enseres en tránsito es el primer paso para tomar las riendas de nuestra casa.

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