Cuando escondemos algo en casa en un lugar distinto al habitual. Y después no lo podemos encontrar!!!.

Cuando escondemos algo en casa en un lugar distinto al habitual. Y después no lo podemos encontrar!!!.

  •  No me digan que nunca les pasó?! .

  •  Esconder $, una llave, o algún otro objeto, en otro lugar al de siempre (porque fantaseamos con que nos descubrieron o que es muy obvio nuestro escondite) y cuando queremos buscarlo, no sólo no tenemos ni la más remota idea de dónde lo pusimos, sino que además, insistimos con buscarlo en el lugar que no quisimos guardarlo más.

  •  Yo guardaba la llave de un placard siempre en el mismo lugar. La semana pasada, sentí que era poco seguro y me agarró la paranoia.

  •  Qué hice? Me pregunté: dónde no se me ocurriría buscarla jamás?: YA SÉ. Casi tengo que romper la cerradura de tan bueno que fue mi escondite, no había forma que lo recuerde, y eso que fue de la mañana a la tarde!!! Podemos olvidar algo tan absolutamente de la mañana a la tarde??!! SÍ!!!!

  •  Esto de esconder algo, a veces tiene sus recompensas: encontrar algo que habíamos olvidado x completo y hasta creíamos haberlo perdido.

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  •  Y con este asunto de esconder, se me vinieron 2 cosas a la cabeza:

    1. Una cosa es no encontrar algo que escondimos a propósito / otra muy distinta es no encontrar las cosas que usamos a diario: un jean, una carpeta o un producto en la cocina o el baño (porque tenemos todo mezclado o mucho peor, todo tirado).

    2. Y otra cosa, es escondernos de nuestras propias cosas, ocultándolas en un cajón o en un placard. No vemos el desorden, pero sabemos que está ahí nomás, sólo que en lugar de estar a la vista, está todo tirado, pero adentro del armario.

  •  Esconder. No suena agradable su significado, sin embargo, depende cual sea su fin.

    Pero escondernos de lo nuestro, para creernos por un rato que está todo perfecto, en el fondo, es desgastante, porque no resolvemos el desorden, y aunque no lo veamos, sabemos que está. Y ojos que no ven, corazón que no siente, en el reino del orden: NO VA. El desorden pesa, y mucho, sólo que hasta que no lo removemos no tomamos conciencia de cuánto

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