Analizar el espacio.

Analizar el espacio.

Suena raro mi título. Sin embargo, por ahí, pasa mucho mi trabajo. .

  •  Cada día, cuando llego a una nueva organización, lo primero que hago es analizar el espacio. Mirar, mirar, mirar, estudiarlo x unos… 5′, y pensar rápidamente, porque el tiempo nunca sobra, qué hacer, para sacar el mejor provecho del mismo.

    Nro 1. Tengo que convertirlo en un espacio agradable.

    Nro 2. Tengo que eliminar todo lo que molesta el paso y lo hace incómodo, tanto física como visualmente (percheros, cajas, bolsas, artículos que pertenecen a otros espacios, etc).

    Nro 3. Tengo que separar y agrupar por usuarios e ítems.

    Nro 4. Tengo que optimizar el espacio. Qué significa esto? Hacer lugar y aprovechar lugares muertos o mal aprovechados con otras cosas.

    Nro 5. Tengo que usar la cabeza: para qué guardo esto? Para qué quiero lo otro? Por qué tengo esto así o acá? Sí, con frialdad. Y afuera.

    Nro 6. Por qué ocupamos cajones con cualquier cosa? Todo mezclado?! Cajones valiosísimos para guardar cosas que sí pertenecen a ese espacio y no tienen su lugar.

    Nro 7. Tenemos que dejar de guardar o tirar cosas atrás, al costado, arriba, abajo, en el fondo, porque sepan, que aunque no las vean, están. Están y molestan, ocupan lugar, tanto en nuestra casa como en nuestra cabeza, aunque no nos demos cuenta.

  •  Si sacamos: la cartera de la bolsa, el zapato de la caja y el saco de la funda: los vemos. Los apreciamos, nos invitan a usarlo, de lo contrario, NO.

  •  Si me da lástima? CERO. NADA. Para no verlos y no usarlos: los regalo. .

  •  Todo enfundado y guardado en cajas y bolsas, que no nos permiten ver lo que hay dentro, me representa una casa cerrada, en todo sentido. Como esas casas abandonadas o de terror en las películas, en las que todos los muebles y objetos están cubiertos por sábanas.

  •  Eso es cuando un lugar se cierra, porque no se va a usar.

  •  Pero como nosotros sí queremos usar y disfrutar de nuestro lugar, no tenemos que hacer eso. No tenemos que abandonar ni cerrar todo “por el polvo”, salvo que vivamos a la intemperie.

  •  Todos los días, es un gran día para empezar.

  •  La casa del terror es una película.